2011

Presentacion
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Santa Agueda sobre 1910
Santa Agueda sobre 1910

SANTA AGUEDA

 

De las fiestas más arraigadas, queridas y que, aun hoy, se siguen celebrando en el Villar de Sobrepeña podemos nombrar a Santa Águeda dirigida a todas las mujeres del pueblo.

 

En los libros de fiestas de años anteriores hablábamos de las Enramadas y los Mayos, dos tradiciones que con el tiempo se han ido perdiendo, muy a nuestro pesar, y por ello de alguna manera hemos querido recordar. En cambio, este año hemos querido dedicarle un espacio a un gran festejo, Santa Águeda, muy presente y esperado por todos los Villariegos y amigos del Villar.

 

Esta fiesta se celebra el 5 de Febrero, fue instaurada por la religión católica en este día en honor a la santa que fue torturada cortándole los pechos por el senador Romano Quintianus ante la negativa a mostrarle su cuerpo desnudo.

Aparece en varios escritos que esta celebración tiene sus orígenes en Segovia, concretamente en la conquista del Alcázar en 1227, que supuso la concesión de una serie de privilegios para Segovia y sus mujeres, a las que se les concedió la oportunidad de ordenar y mandar un día al año. ¿Y qué hicieron las mujeres para merecer este honor? Se cuenta que mientras ellas entretenían a las tropas musulmanas con sus bailes, los hombres recuperaban el poder del Alcázar.

 

Desde entonces en el día de Santa Águeda las mujeres son las que mandan, reuniéndose a celebrar estas fiestas.

 

Antiguamente, en el Villar de Sobrepeña, las fiestas de Santa Águeda comenzaban el 1 de Febrero, día en el que arrancaba la feria de las candelas en Cantalejo, esta era la primera feria del año y a ella acudían todos los tratantes para hacer sus negocios.

Antes de este día, en el Villar, ya estaban nombradas las cuatro mujeres que serian “el alma de la fiesta”. En la fiesta del año anterior, se elegía a “la Alcaldesa” (la más mayor) y a “las tres de justicia” (las más jóvenes), como explicaré más adelante.

 

La Tía Paula me contaba que del año que más recuerdos tiene de Santa Águeda, es de 1947, en el que ella era la más joven de las tres de justicia, y sus acompañantes eran la Basilisa y Juana del Eulogio y, la Alcaldesa, la Tía Rubia (María). Estas eran las encargadas de organizar la fiesta.

 

En el año del que la tía Paula me hablaba, las cuatro mujeres se ponían en “las cuatro calles” y pedían, a los forasteros que atravesaban el pueblo, un donativo para las fiestas.

 

Según le contaba su madre, años antes comenzaban a pedir desde el 20 de Enero (San Sebastián), se hacía una chinela en “las cuatro calles” y, a los forasteros, se les obsequiaba con vino que había dado el Alcalde.

 

Entre carcajadas, me contaba que, en alguna ocasión, a alguno que no quería dar donativo, le cogían las alforjas de los carros para que tuvieran que volver a por ellas.

 

 

Además de esto, establecían una cuota, por ejemplo 2 Reales, e iban por las casas del pueblo pidiendo el donativo para la celebración de la misa o la merienda, o para ambas. De manera que, el día 5 de Febrero, en la misa del pueblo, se rezaba a los difuntos de las personas que hubieran dado donativo para esta y, tras la misa, mientras “las campaneras”, se quedaban tocando las campanas, todas las mujeres que hubieran dado el donativo para la merienda bajaban a casa de “la Alcaldesa”, donde se repartía todo lo que se había comprado con las donaciones: aceitunas (los últimos años se sustituyó por café), bacalao y una cántara de vino que daba el Alcalde.

Cada una se llevaba su mejor plato, pan y cubiertos y, quien quería, se quedaba con las demás, y la que no, se llevaba la comida a casa para luego juntarse a media tarde. Eso sí, las que se quedaban, bailaban y cantaban tanto dentro como fuera de la casa de “la Alcaldesa” hasta que llegaba la noche.

Es importante decir que ellas mismas amenizaban la fiesta cantando y haciendo música con botellas de anís y algún almirez (mortero) Por cierto, la Tía Paula cuenta que la Tía Josefa y Felicita eran de las que mejor cantaban.

Durante este día, se elegía a quienes serían las “tres de justicia” y “la Alcaldesa” del siguiente año, las salientes elegían a las futuras y, las elegidas, tenían que pagar el equivalente a medio kilo de aceitunas cada una que seria comprado al siguiente año.

Existe un bastón de mando (vara de la justicia y la autoridad) que representa la autoridad que se tiene sobre maridos y alcaldes, ya que como se dice en el pueblo “ese día mandan ellas”, y era llevado por la “Alcaldesa”. Antiguamente, el bastón, estaba decorado con cintas de los santos, hoy en día han sido sustituidas por cintas de colores, y también, la imagen de la Virgen.

Para finalizar la fiesta de Santa Águeda, al día siguiente o cuando ellas mismas acordaran , “la Alcaldesa” y “las tres de justicia” quedaban a cenar con sus maridos y así disfrutaban de los donativos recogidos de los forasteros.

 

De esta forma se celebraban las fiestas de Santa Águeda en Febrero de 1947 cuando, la Tía Paula, tenía 19 años. Es increíble la claridad con la que me contó cada detalle de la fiesta, con sus 83 años se sigue acordando y emocionando como si fuera ayer, muchas gracias por este regalo.

 

La tradición decía que, en Santa Águeda, únicamente se juntaban las casadas, dejando a sus maridos con las tareas del hogar (y ojo si se les cogía por la calle.....), pero en el presente se juntan casadas, solteras y “rejuntás”, ya que en el fondo este es el día de todas ellas y desde primera hora de la mañana paran en la carretera tanto a forasteros como a villariegos, les piden donativos y a cambio se les da limonada, vino y pastas típicas segovianas. Algunas van ataviadas con los trajes típicos segovianos y bailan jotas en la entrada del pueblo.

Tras los bailes y la recolecta de donativos se reúnen a almorzar y se suben a la iglesia a tocar las campanas.

Terminan la velada con una cena todas juntas en las antiguas escuelas del pueblo y después lo que surja....

 

Esperemos que esta tradición siga viva ya que con esta celebración se agradece todo el esfuerzo que han hecho y hacen todas las mujeres del mundo por seguir adelante.

Y decir que aunque, solamente, se celebre una vez al año Santa Águeda, en el Villar de Sobrepeña, nuestras mujeres lo merecen todos los días.

 

 

¡¡¡VIVA SANTA ÁGUEDA Y VIVA EL VILLAR DE SOBREPEÑA!!!

 

                       

Muchas gracias Tía Paula por la alegría con la que me contaste todas estas historias, por tu dulzura, tu tiempo y tus inigualables tirones de mofletes

 

Javier López Barrio

Villar de Sobrepeña "Segovia"

 

Actualizada a  19/11/2018

    

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