2015

Presentación Fiestas del Agua 2015
Presentación Fiestas del Agua 2015

LA VIDA DEL PASTOR

 

 

Hablamos con Santos, de 91 años, un hombre enjuto, sencillo, serio, buena persona, con una mirada limpia, viva, con muchas lunas e inviernos a sus espaldas, enfundado en su abrigo y con su manta al hombro. Su garrota, sus perros, y su zurrón con el almuerzo.

Pensamos que tiene mucho que contarnos.

¿Y su memoria? Brillante… ¡! Pero si se acuerda de fechas, personas, momentos, etc…

Santos nos cuenta una historia, la suya, su vida...

 Muy bien empecemos:

  P.- ¿A qué años se hizo pastor?

 R.- “Toda la vida hija”. Estuve careando las ovejas durante unos dos años en Castrillo.

Por entonces, Santos tendría unos 12 años, un crio. Luego se vino al pueblo, en casa de su tío Carlos, el padre de la “Tía Paula”.

En aquél verano, y no ha parado desde entonces, cuenta que empezó ya fijo en el Villar, por el año 39. La guerra terminó en abril, y tenía unos 16 años.

P.- ¿Era pastor para otros ganaderos o tenía sus propias ovejas?

  R.- Vine de Villaseca para trabajar con las ovejas, no soy de aquí. Llegué a casa del Tío Piedrín, el abuelo de Merche, por San Pedro, para carear las ovejas durante un año. Al final no pudo ser porque las vendió antes.

Luego me fui con el padre de la tía Petra y estuve cerca de dos años, después con el Tío Vicente  y el tío Eduardo y así hasta los 18 años.

Al final, me volví a casa, y más tarde me fui a la mili. Allí estuve  29 meses y medio, (se llegaron a juntar 6 quintas) y regresé para irme a Castrillo. Cuando volví, me fui a trabajar de nuevo al Puente de Villaseca, y después a la carretera pegando a Castrillo.

De Madrid me llevaron a Barcelona, y vuelta al pueblo. Terminada la milicia, estuve trabajando en el Barrio dos años, y luego volví al Villar para trabajar con el Tío Pablo, el de la Tía Higinia, y aquí me quedé.

P.- ¿Porque es tan esclava la vida del pastor?

 R.- Muchas horas de agua, muchas de tormenta, muchos golpes de “nublao”.

A Santos, las tormentas no le preocupaban mucho, pero si se ha llevado algún susto fuerte (me insiste).

Entre todos los vividos, me cuenta uno muy especial por la transcendencia del mismo.

“Un día de “nublao”, con uno de Castrillo, quemado en la línea eléctrica. Le pasó el cable por la cabeza y le salió por la punta de las albarcas el fogonazo,… Ay hija...”

No es la vida como ahora, esto ha cambiado. Antes, estabas desde las seis de la mañana, hasta las nueve de la noche. Venías de Las Casas, de Cueva Oscura,.. Las ovejas se “amorraban” y tenias que ir y volver a por ellas.

Te pasabas la vida fuera de casa, en el campo, aunque, en pleno invierno y en primavera, podía volver a casa, pero en el verano dormía al sereno, hasta el Rosario.

Dormía por ahí con las ovejas, a la intemperie. Cuantas lunas han pasado… Buenooo, si hubiera echado las cuentas... (Se ríe). Huy, huy, cuantas lunas llevo a las espaldas, se podrían echar las cuentas, pues cuatro cada mes... Hecha la cuenta, (me dice) yo ya con 90 años... toda ha cambiado mucho. Ya no es como antes... Noo. … Noo

P.- ¿Porque las ovejas siguen al pastor y no a otra persona?

 R.- Me hacen caso siempre, porque me conocen, le doy pan a la más “panera” y las otras la siguen. Las llamo por su nombre, yo si, a las mías si, cada una tiene el suyo. Al chico no le gusta, él no las pone nombre, las numera o es la hija de esta o de aquella… Yo llegué a juntar 300 ovejas mías, pero llegué a guardar hasta 730 cuando estuve con Aurelio, (dos años estuve con él, de pastor, hasta que las vendió).

Luego, además, se juntaban las crías, ya que empezaban a parir en noviembre o diciembre, y venían con la piara hasta que cogían 25 o 30 kilos, o sea, ya grandes.

Ahora no, ahora se quedan en casa las paridas, pues ya no quieren que sean grandes, quieren la cría de poco peso…. “lechacitos”…., “lechacitos”, para dar gusto al paladar, no  dar gusto al cuerpo.

P.- ¿Canta en compañía de sus ovejas?

  R.- Antes si. Ahora me siento de vez en cuando, pero no me paro. Se me pasa el día canturreando o hablando solo. Yo estoy mejor con las ovejas que con nadie. Ahora me duermo a veces.

P.- ¿Que emisora escucha a lo largo del día?

  R.- Yo no tengo “arradio” no me lo han “comprao” los chicos... Me dice.

P.- ¿Que hacía para matar las horas o pasar el tiempo?  ¿No se aburría?

 R.- Estando con las ovejas canturreo, cantar no canto. O bien sentado o durmiendo o sigo canturreando...

P.- ¿Usted y su mujer han vivido una historia de amor?

 R.-  “La Isabel”, casi cuando nació. De pequeñina la conocí.

Le digo que si es el amor de su vida, y dice que si, aunque se hicieron novios después de volver del servicio militar. Se casaron en el Villar. La historia viene de largo, ellos ya jugaban juntos desde siempre, al escondite, a la rueda de la patata y a las buenas vallas.

Le pregunto en qué consiste este juego y me cuenta que uno se apoyaba en la pared, luego otro ponía la cabeza y otro venia corriendo y montaba encima de él diciendo: lo zorro, lo pico, lo taina…, si lo acertaba se quitaba  y si no acertaba, montaban encima todos. Pues jugábamos a eso, otra cosa “pues a ná”.

P.- ¿Fue a la escuela?

 R.- No, no fui a la escuela, o muy poco. No podía, tenía que traer dinero para casa, había que comer, ayudaba a mi padre que estaba de pastor en El Barrio, tenía que ir a buscarle y a llevarle comida. Lo poco que fui, fue en Villaseca, la escuela era con pupitres, se sentaban de dos en dos, y las maestras eran de Peñafiel. Estuve desde los seis años (pero no iba todos los días) hasta los nueve que me vine ya al Villar con el Tío Carlos.

P.- ¿Dicen que tiene una habilidad? ¿Cuál es?  Unos hablan que con una sopa de serpiente hace usted milagros, otros dicen que coloca los huesos en su sitio, cuéntenos ¿qué hace? O, ¿se nace con un don?

R.- No sé si es un don, lo de la culebra … Noooo  eso nooo, me lo dijo un médico, (dice que mi madre y muchos del Villar se tendrían que acordar de él) le llamaban “el mediquillo”, D. Cándido, fue el que le receto aceite de trigo ya que tenía un herpes en toda la cara cuando se iba a casar y le dijo: “coge una culebra la matas, quitas un cacho de la cabeza y la cola, la cueces y te la comes”.  Así lo hice y se me quito y aquí son muchos son los que lo han hecho y se les ha quitado el herpes.

Hay culebras, (dice que hay muchas). La primera que se comió, la cogieron Isidro el del Tío Frutos y él, en la Tejera. Estaba enrollada y parecía una criba. Subían a siesta a casa, y dijeron “a ver si la puedo matar”. La mate y la clave un palo en la cabeza y la traje en el hombro y pegaba en el suelo, de larga que era, esa fue la primera y estaba, pero buenisimaaa,…

Me cuenta que, la chica de Gil, la pequeña, estaba plagada del herpes por todo el cuerpo, se la comió y se la quito del todo. El caso más reciente ha sido el de Catín.

Es una raspa, se parece a la merluza, dejas la raspa y te comes la carne esta exquisita, tiene un gusto la sopa, que pá qué... esta tan bueno, tan bueno, se puede comer sin escrúpulos, esta exquisita.

P.- ¿Y sobre los huesos, que hace?

 R.- Di con ello y no sé de qué forma y de qué manera, ni cómo, ni de qué, solo me ha dado la idea, y ya está.

Uno me dice: mira a ver esta mano o este pie.

Me cuenta que el primero fue mi primo, Jesús el Andaluz, como le llama él,  el del Tío Luis, para arreglarle un brazo y lo arreglé. A la única que no he podido curar es a la Cristina de la Sole que en Paz Descanse, que está casada con uno que se llama David de la Maruja. No dejaba de llorar.

Los demás que me han dicho algo, pues les he “curao”.

Una noche venia de las ovejas, sobre las doce o la una, pero, a estas horas pensé, ¿quién estará en casa?, que cosa más extraña, ¿que habrá pasado?  Y estaba Faustino que se le había doblado un pie al caerse de la máquina.

Otro caso fue, una chica de Isidro. Se la volvió para atrás totalmente el pie con la bicicleta y se lo coloque en su sitio, y le dije lleva a la muchacha a Madrid para ver si lo tenía bien y la dijeron que si.

Y Jesús, el de la Arita, que le llamábamos el ribereño, con un pie, y los dedos también.

He curado a muchos, muchos, ya no me acuerdo de todos, pero, a todo el que viene, le curo.

P.- ¿Habrá presenciado más de una discusión, por una tierra o por un mojón?

  R.- No, yo no tengo tierras y no me he llevado mal con nadie,

P.- Cuéntenos alguna de las anécdotas más señaladas que usted recuerde…

 R.- Si, si me paso con uno, una vez, quería clavarme un bieldo…

Veras, iba yo con el amo, el Tío Piedrín,  y tuve que salir corriendo, pues el padre de Agustín y de Luis, se creía que yo había arrancado unos yeros, unos montones de yeros. Pero yo no había sido, que yo no tenía la culpa. Y yo venga a decírselo, pero no entraba en razón … cogió el bieldo y salió corriendo detrás mía, gritándome, así que si,  me hizo correr o me lo clavaba … Pero tenía mala leche, tenía mala leche.

 

 

Nota: Quedan aproximadamente unos 90.000 pastores de ovejas y cabras en España. La mayoría, de edad avanzada.

No está garantizado el relevo generacional. Su trabajo, que ha permanecido casi inalterado durante siglos y permite mantener vivos el paisaje y el mundo rural, se encuentra ahora en la encrucijada.

Algunos se niegan a ver a los ganaderos-pastores como algo caduco, meramente bucólico, como una estampa desteñida que no encaja en los ritmos económicos y sociales actuales. Es el caso del presidente de la asociación Concejo de la Mesta y el gran animador en España de las reivindicaciones de la ganadería extensiva y la recuperación de las vías pecuarias. Él es quien da el dato de que quedan  aprox. 90.000 pastores en España (65.000 de ovino y 25.000 de cabras), porque las estadísticas del Ministerio de Agricultura no distinguen entre ganadería extensiva e intensiva. "En los últimos 15 años se ha mantenido estable este número, y ha aumentado el número de cabezas, porque los rebaños cada vez son más grandes". Pero frente a esas cifras que miran al optimismo, como punto inquietante la alta edad media de los pastores: "El gran problema es el relevo generacional, hay mucha gente a punto de jubilarse. Habría que montar escuelas de ganadería, al menos una en cada comunidad autónoma. Hay que reconocer que el trabajo de pastor es una profesión que requiere una cualificación alta: son ganaderos, son veterinarios, son ecólogos, manejan inversiones fuertes nada más empezar.… Son grandes profesionales. La mejor garantía para el turismo de interior, el mantenimiento de los núcleos rurales, frente a los grandes incendios forestales". (Fuente: El País)

 

 

Villar de Sobrepeña "Segovia"

 

Actualizada a  19/11/2018

    

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